Te montas arriba mío y tú amor llevas las riendas
a medida que vas moviéndote me convierto
en caballo me salen crines tengo pezuñas y relincho
al principio vamos al paso
luego al trote
después comenzamos a galopar
sientes tu cabellera al viento
tu rostro cambia al de ángel
y luego corremos sin parar
entrando en una zona blanca
reservada sólo para la divinidad.
Osvaldo Ulloa Sánchez -Santiago (Chile)-
Publicado en la revista Arena y cal 197
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