Tal vez me condenen en poco tiempo
y la estúpida condena sea morir
Ojala dictaminen que ocurra
de un lengüetazo voraz
que sacuda mi rock y limpie estas babas
de muchacha en permanente celo,
sólo espero que el día del funeral
no me cubran con esas flores
que aparecen en las poesías.
Tengo la lejana esperanza de que eso no ocurra
si lo pido exactamente
“las cosas por su nombre”
todas.
He leído a poetas que le escriben al pene,
y lo llaman pene
tal vez porque es más fácil decir pene
como quién dice pan,
y cuando hablan del sexo de la mujer
las referencias múltiples abundan
la cueva sagrada el infinito Dios
el origen del mundo y mil falacias más.
Si me matan de un lengüetazo voraz
unan los extremos
y nombren a las cosas sin miedo.
Un pene es un pene y una vagina es una vagina
con terminaciones nerviosas
cubierta de sensaciones sagradas y perversas;
con la fastuosa posibilidad del lenguaje coloquial
sin clases de anatomía ni adornos en el techo.
Si por esas casualidades la resolución sea matarme
ha llegado el día del soborno
díganme que a estas letras
no la medirán con el patrón de siempre,
porque los patrones también tienen fecha de vencimiento,
archívenme si así lo desean
pero sobre todo
denuncien que en este testamento
no aparece mi nombre.
MONICA CAZÓN (San Miguel-Tucumán-Argentina)
Publicado en Gaceta Virtual 111
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