El único triunfo de la red que atrapa,
(como un niño mariposas),
mis sueños...
Es seguro lucro manifiesto,
Que convierte las palabras,
en poemas.
Extenuante euforia cincelada,
a golpe de martillo
y de marro.
Cámbrico nudo/sortilegio,
de inexcrutables axiomas.
Poemas desnudos,
delicados eufemismos,
Huérfanos y arrugados,
como ASES de baraja,
Crípticos,
y/o... despampanantes.
Realidades elegantes,
con bombín y chalequillo,
Quizá, también...
Bien engarzadas,
En las auras diluvianas,
Del silencio y el amor.
Los versos,
Los versos, son...
En la fuente milenaria de la prosa,
Los prodigios y equilibrios
De la suerte,
Los versos... son,
Conspiración.
Como el encanto pequeño
De darle palmaditas
(En la espalda)
Al que llorando se atora,
Con su propio recuerdo agonizante,
O con la piedra aguda del dolor.
Así de simple, así de simple...
Caminan las palabras,
Equilibristas sin miedo,
en una cuerda distentida,
Ya sea que:
Entre dos escarpados riscos,
De vocablos limosneros,
O
entre los aromas de la vida y de la muerte,
Que,
Escritos "a priori" sin sentido,
O "a posteriori" sin enojo,
del Cinábrico paradigma,
Nos acontece.
El truco,
consiste en que;
Por un breve y radiante instante;
Interesante,
Muerdas el silencio de la noche,
Fijes la mirada en la osadia,
Abras el oído ligerito,
Y estés presto,
a escucharlo.
Yang ZE... te dirá lo que escribir.
Roberto Rochin
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