Mirando al cielo, imagino a nuestra Luna, cual gigante margarita, a la que empiezo a deshojar, recitando aquello que dice: ¿me quiere?, ¿no me quiere? Y así en una sucesión infinita.
Luna, que iluminas nuestras noches, faro que nos guías en la penumbra. Ilusiones que ascienden hasta el éter de las causas imposibles. Musa inspiradora de los deseos más ardientes, liberadora de los sentimientos más profundos de nuestro ser.
Luna, generadora de quimeras, utopías y fantasías refrescantes. Trampolín de nuestra locura anhelante de sueños, aún en nuestra mayor lucidez.
Luna, que estimulas los versos y la poesía espontánea de los enamorados, que sueñan despiertos y deliran cuando dormitan.
Una de estas noches veré caer del cielo, pétalos de Luna. Una de estas noches se cumplirá mi deseo más ferviente: sentirte mía, sólo mía. Esa noche no quiero compartirte con nadie. Quiero ser tu dueño absoluto, con la complicidad de las estrellas. Ojalá pudiera bajarte una como ofrenda de un ritual que me gustaría que se repitiese tanto, como un amanecer o una puesta de Sol.
Lunático, me declaro, en mi afán de alcanzarte y llegar a tu corazón. Acompáñame en este viaje espacial, con destino a la felicidad. Partir y retornar en el éxtasis del amor más puro y trascendental. Leit motiv de mi presente existencial. Donación suprema de uno mismo, en el logro de la dicha más plena: verte feliz y enamorada. ¿Y el mejor premio?: tu sonrisa.
Lunática, espero que lo seas. Para acompañarme en este viaje imaginario, en un sinfín de escalas o rumbos. ¿Serás cambiante…: nueva…, creciente…, total.., o menguante…?. Quiero descubrirlo y sentirme fundador de un mundo diferente. Te convoco en esta empresa y así pondré fin a mis días de navegante solitario.
Veo caer pétalos de Luna, se acerca el momento tan ansiado. Razón de mis desvelos, en el amanecer que llega después de una noche larga. El mismo escenario, el mismo paisaje…, pero tu presencia lo transforma todo. Luz de mi vida. Eres la calma que precede a la tempestad y el Arco iris que sucede a la lluvia. Tú iluminas y das color y calor a mis días grises.
Luna fugitiva, Luna forastera, que iluminas mis noches con tu pálida figura. Selenita, me declaro y acudo a ti, para sumergirme en tus valles y desiertos. Enséñame tu lado oscuro y así lo oculto no tendrá misterio. Cobíjame en tus pétalos y así, nuevamente, seré parte de tu embrujo.
Luna, que cada día renaces como el ave fénix, acércate, renueva el ritual de aquellos que se encuentran en una noche mágica, para escribir juntos la página más importante que le depare el destino. Luna: ya te declaro, madrina, de los seres que se aman. Caen pétalos del cielo…, porque estás Tú...
Jorge Daniel Pérez -Argentina
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