miércoles, 4 de noviembre de 2015

LA HISTORIA DE MI VIDA


Me apetece escribirte,
contarte todo cuanto
he soñado (mucho más
que lo vivido),
decir que durante
este tiempo,
un largo invierno,
el alma se ha transformado
y el miedo se ha vencido
y todo, para conseguir
solo el intento
íntimo de querer
ser uno mismo.
Me gustaría explicarte
tantas cosas, hasta
las rutinarias: hoy ha
llovido, y la ciudad
tiene
el gesto triste del otoño
gris.
Pero no sé por dónde
empezar
y quisiera
tocarte el alma con
mis dedos
con intención de caricia.
Sí, quisiera llegar a ti
renovado,
llegado del sueño de
la tierra
y de la cotidianidad
amarga de sus días.
Pero, poder decirte
también,
he llegado a ti quizás
en el momento preciso
en que ambos consigamos
elegir nuestro camino.
No sé, son tantas cosas
que es posible que
olvide
las importantes
y me siga perdiendo
en las insignificancias:
sigue lloviendo y
en las calles
se rompe
el espejo del agua.
Ha sido mucho tiempo
en el que habló
sin tregua
el silencio
y es imposible
recuperar lo perdido,
pero quiero resumirte
la historia de mi vida:
ni siquiera supe nacer
tuvieron que arrancarme.

Isidoro Irroca

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