Aún quiero preguntar,
sin causar pánico ni grandes estragos
en el portal del Alma;
¿Qué son las señales inapelables
que en su sonoridad discurre mi vida?
(Secretas estrellas rosamarinas
brotan como humo del sudor de mis labios)
Aún quiero preguntar,
¿Sí los romances amamantan el llanto y el suspiro,
sí los suspiros son cantares de sollozos,
sí los vientres están enloquecidos
y son sombra de la tierra yerma del poema?
(Índices que desgranan la cosecha,
deshojadas margaritas
con sus monótonos estambres
y pistilos desdoblados
a través del tiempo viajero)
Y las olas me recogen en el instante final,
se hallan en el vestíbulo todo el tiempo
retrasando la danza abriendo puertas a un mundo en esos minutos temprano,
no tengo ninguno en el resquicio.
Aún quiero preguntar
de los azahares y pétalos de sangre,
¿Qué margen de gloria es su triunfo?
Cuando la intuición utiliza caligrafía,
cuando somos arcilla remachada
a veces vapor de nave timonel de abalorios
se distiende, se tensa, ni se palidece
la vida se acopla desposándose con la tierra.
¿Qué segundo huido y disfrazado
me aguarda en este mundo?
Del libro Mi última alba (poemas desde mi tálamo) de
Manuel Vílchez García de Garss
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