Como una línea imaginaria que demarca
el ser y el no ser
lo debido y lo indebido
lo que se puede y lo que no se puede.
Así, uno expone la vida…
Y extenuados, sobrellevamos nuestros propósitos.
Orgulloso, abrimos las alas
para reflejarnos en límpidas aguas
para compartir un puñado de frutos
para vernos felices
en ocasiones, nos dejamos llevar por la corriente
en otras, lidiamos con las adversidades
y a veces, tal si fuéramos soldados
nos replegamos y recomenzamos…
Pero ¡Qué importa!
si al fin de cuentas
¡Es la vida!
Y en ese imperecedero y fatídico límite
mamamos sueños
luchamos
producimos
amamos
y procreamos…
Juan Lopresti
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