Detente... la mar.
Detente... la palabra es como un suspiro y una espada...
Detente el cielo.
Como el camino.
Soy el viejo en la albufera pelando resortes de redes malditas.
Soy o fui...
ahora me estoy tejiendo,
tejiendo sin ropa y con espumas que saben
a nuevos nombres.
Tengo varios el que quieras darme.
Solo tú,
solo... la madrugada es el duende que asemeja la magia de un sueño y la fantasía
de una llama... incandescente que no se acaba...
Se transforma en lava, la que remueve en mis adentros.
Hoy. Mi amor, la enterré y con ella mis certezas.
Isabel Rezmo -Úbeda-
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