jueves, 7 de noviembre de 2013

NUNCA ES DEMASIADO TARDE

Para reír no es tarde,
ni para atisbar en el crepúsculo
un nuevo amanecer,
ni para soñar momentos disolutos
en la neblina de otros tiempos,
ni para vivir acaso un día más
inmerso en el azul de un cielo esplendente.
Dormir y estar despierto,
jadear e ir deshojando
los instantes de un mañana
esperanzado donde arrinconarse
para descansar al abrigo de lo utópico.
Y nada que temer,
ni nada que aguardar con recelo,
sólo un todo solapado
por descubrir cada segundo.
Para cambiar: la vida
y trastocar el rescoldo de sus pesares;
para morir: por una meta irrescindible;
para sentir: un ayer amenizado
que vivifica el ahora;
para creer: en la esperanza
fulminante de un «quizás» asegurado.
Nunca es tarde para hartarse
de pugnar por una idea,
de pelear por conseguir
la mueca hilarante de un niño sin sonrisa
en el más insólito confín del universo,
de combatir por un mañana sin fronteras,
sin balazos, sin bastones de mando,
sin tiaras ni eslóganes ni pompas protocolarias.
Nunca es tarde para levantarse del sillón
y gritar al infinito en una tarde cualquiera:
¡Hasta aquí hemos llegado!;
y ver bajo la almohada
una larga espera esperada largamente
que al fin nos llega;
...y nunca es demasiado tarde,
por más que haya claudicado de poeta,
para ejercer nuevamente de trovero
de quienes nunca unieron dos versos
en la nostalgia de una noche infausta,
con mi «voz» cascada, seca y renovada
que recorre la blancura de estos despojos
arbóreos hechos cadáver.

PACO LINARES LUCENA -Bailén-
Publicado en la revista Poetas de Bailén

No hay comentarios:

Publicar un comentario