(Artículo de 1915)
Yo, Juan Bobo, acabo de descubrir, después de largas cavilaciones, que a Puerto Rico se lo está llevando pateta. Y lo que más me choca es que mientras más faltos de dinero nos vemos, más caras se van poniendo las cosas, tales como el arroz, el bacalao, la habichuela, la carne, etc. Cada cosa de estas, cuesta un ojo. Pero más, mucho más caras que estas cosas, están las casas. Un casucho cualquiera de mala muerte vale lo que un palacio en otra parte y para que se lo alquilen a uno, hay que traerse de fiador al obispo. Realmente, me parece a mí que, bien miradas las cosas, hemos de convenir en que el fin supremo del hombre en la tierra, por lo menos en San Juan, digan lo que digan las religiones, no es otro que el de trabajar sin descanso para pagarle puntualmente al casero. Dios mío, ¿por qué le diste al hombre un destino tan cruel?... Es horrible lo caro que todo se pone en Puerto Rico. ¡Ay sí! Todo se pone caro, todo se pone caro en Puerto Rico. Es decir, todo no. Porque no hay que olvidar que los hombres, algunos hombres, se ponen cada vez más baratos. Se venden o se alquilan por una bicoca al contado y a plazos...
Publicado en el blog nemesiorcanales
DE FACEBOOK - 6680 - DE LA 5 A LA 12 INCLUIDAS
Hace 17 horas
No hay comentarios:
Publicar un comentario