Mientras las altas esferas,
con su gesto polvoriento,
trazan sombras y letargos
y presumen de contentos,
una jauría de exilio
camina hacia el extranjero
que, en este país bendito,
se llevaron el dinero.
Con tristeza y solitario,
en celdilla, deslucido
sin exactitud del tiempo,
anda el parado metido.
La quietud le da nostalgia,
memoria con sed de silbos
que este insistente silencio
trae agónico destino.
Y los cotidianos sueños
interminables del pueblo
son caminatas de angustias
para buscar un empleo.
Y el cansancio marginal
de este ocaso que da tedio
si se cambia en rebeldía
a la opresión pondrá freno.
Que los grandes capitales
les echarán cuenta al pueblo
solo si en sus propias carnes
comienzan a sentir miedo.
Pedro Jesús Cortés Zafra -Málaga-
DE FACEBOOK - 6688 - CARA
Hace 1 día
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