a Guada y José Kózer
Y yo, volví al hospital.
En el largo pasillo repleto esperaba
-esperaba de pie y te leía-.
En un solo movimiento: girar la cabeza la página
un dedo de la mano izquierda,
los anteojos de leer cayeron
-sobre el mosaico-.
Cada pedacito de vidrio mostraba una garza
sin sombra, que empezó a recorrer el pasillo con sus zancos.
De lejos la vi apoyar su lomo
en el vendaje de una pierna. Despacio
me acerqué.
Es mi garza decía - un poco
a los tumbos- pero cada uno deseaba a la sanadora.
Es mía, insistí, riéndome
por las cosquillas que me hacía -garza- en su desorden.
Salieron los médicos al pasillo -salieron por el revuelo-
y llamaron: Garzas.
Nos hicimos
-sombra-.
Susana Szwarc -Argentina-
Publicado en revistaislanegra.fullblog
domingo, 10 de noviembre de 2013
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