estaba puesta encima
de la mesa
de la cocina.
era un televisor
en blanco y negro,
de 14 pulgadas.
la antena estaba rota
y no se tenía de pie,
caía para los lados,
había que apoyarla
en la pared.
baja un poco la tele
me decía mi madre
cuando acababa
de recoger la cocina
y se iba ya para la cama
mañana tu padre
tiene que madrugar
¡QUE BAJES ESA TELE
ME CAGO EN DIOS!
me gritaba mi viejo
desde su habitación
O QUIERES QUE ME LEVANTE YO A BAJARLA?
tanto la bajaba
que al final
ya no oía nada. fue entonces
cuando empecé a inventarme
los diálogos
de las películas.
o eso
o apagar la tele
e irme a dormir.
nunca me enrollaron
las películas mudas.
Publicado en la revista Gaceta Virtual 76
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