sábado, 9 de noviembre de 2013

DAGA

Una daga azul,
espléndida como una derrota
muerde mis ojos y su sombra
En el trastorno de la piel
que me provoca el tocarte.

La huella de un incendio
erupta abejas
sobre mi pensamiento.

Una corona de sangre
con la forma del regreso
clava mi aliento
a tus sienes.

Un beso arrugado
y canoso
ayuna las texturas
de las mentiras
que me crean
mientras en los confines
de un violín
masturbador de ilusiones
los negros faroles
del suicidio van acercándome
a tu piel.

Tu mirada ruidosa
me recuerda que
en cada poro
llevo un orgasmo
en las sospechable agonía
a la que me aboca
la ternura.

VÍCTOR DÍAZ GORIS -República Dominicana-

No hay comentarios:

Publicar un comentario