viernes, 8 de noviembre de 2013

9

Cerré la puerta con cuidado, casi ni la cerré,
prendí la luz del corredor, el ascensor estaba en el piso,
bajé, llegué a la esquina,
allí me puse una pastilla en la boca, recolectaban la basura,
crucé, doblé, mi casa es cerca, seguiría durmiendo, ahora yo dormiría,
no sabía que me miraría en el espejo largo del placard, que me desvestiría frente a mí, que el strip-tease melancólico me remataría y me daría el hachazo terminal, el colofón,
y me pal-pal-paría,
y un café con la desnuda,
y ahora sí.

Del libro El ombligo oblongo de ROLANDO REVAGLIATTI -Argentina-

No hay comentarios:

Publicar un comentario