Pájaro tejedor, mis hilos toma;
teje con ellos tu ilusión florida,
y a la lóbrega jaula de mi vida,
tejiendo sin cesar, tu pico asoma.
Dices más que el sinsonte, sin su idioma,
pues tu canción se ve: queda tejida.
Úneme así los bordes de esta herida,
y te dará mi corazón su aroma.
Pájaro tejedor, escoge el hilo
para tejerme un silencioso asilo
con el color que quieras, sin tardanza.
Hilos tengo de todos los colores:
el hilo negro para los dolores,
y el hilo verde para la esperanza.
Luis Ángel Casas, EUA-Cuba
Publicado en la revista Carta Lírica 40
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