Porqué hallar buscar afuera
Lo que sobrevive por dentro
Porqué hurgar en el misterio
Si eres cruz que sueñas
Alojada aquí en mi pecho
¡Ah! Espesas luces negras
Esqueletos de sombras
Tropezando violentos
Entre huérfanos silencios.
Infectan al alma
Del cielo y del viento
Lágrima de sed infinita
Llorando y clamando
Su lamento de ruego común:
"¡Oh! Impar soñador
Invertebrado del dolor
Ínfimo meñique
De grandiosa virtud."
Y se acumulan ceros
A mi izquierda
Hasta que cubran
Al tiempo de ojeras.
En la moción de la luna
La noche sostiene al día
Y el sol se desvela
En goces de sublimes orgías
Entonces... Es noche
Y viene desterrado
La fuerza de un puño
Atribulado
Mi coraje alardeando
Y mejillas brindando
Su pasión de vanidad patriota
Claudica al eco del golpe idiota
La furia redondea
Su dantesca impresión
Crispado y convulso
Merodeo por hallar mi valor
Acuden mis números mojados
Jugando en mi sangre
Transpiran desteñidos colores
Que pintan a los aires
Matizando sus temores...
Y me convertí en llanto y voz
En mi sonora emoción
Y cavé en el aire un vacío
Para mis heridos contenidos...
Eran llamas sus sombras
Y su amargura
Honda... ¡Muy Honda!
Así dilatándose
En la espesura de lo claro
Las ternuras del dilema
Son rumbos que desisten no ser
En las rectas de lo curvo
En las líneas que el círculo
Siempre deja caer...
Son los rostros... ¡Los rostros!...
Redondos errantes y misteriosos
De chispa risueña
Ingenua.. Muy ingenua...
Allí... ¡Allí!.. Viviendo
¡Allí! Para su muerte
Dónde le sobra
nieve al fuego
Y a la sal agua
Al vibrar rumor
Y al exceso pasión!
¡Oh! Voluntad deprimida
De estrella preñada
Brusco atento sin melodía
Ni medida de melancolía
Varada al alba
De una simetría extraña
Plegada hacia el umbral
De un destino de tosco girar.
Alex Castillo Lynch
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