domingo, 10 de febrero de 2019

HOMENAJE A WALT WHITMAN


Walt Whitman, yo, Rafael, Fragmento de América,
y del mundo, levanto mi voz,
hoy en día, para celebrarte a ti.

Si, Walt, yo, un dominicano, levanto,
alzo mi voz, hoy en día, para justificarte a ti.

He venido a cantar en tu lengua,
he venido a cantar en tu idioma,
bello y vigoroso, tu lenguaje robusto y directo.

He venido con el poder, que contienen,
las palabras, con el poder que habla,
y dices a gritos: “Grandioso!” y dice a gritos: “Noble!”

Si, Walt, he venido a justificarte a ti, y responder
a tu poema, que dices: “Poetas, por venir, oradores,
músicos por venir, levántense, despierten,
porque ustedes deben responder,
ustedes me deben justificar a mí.”

He venido a pagarte con la misma moneda,
el regalo y la visita de cada poema,
que nos enviaste, con tu:
“A Tierras Extranjeras”:

“Ha llegado a mi oído
que ustedes pidieron algo,
que probaras y definieras,
lo que es América…y su Democracia Atlética…
... por eso les envió mis poemas”

Y a responder a tu poema, a contestar, tu decir:
“músicos, oradores, poetas por venir, despierten
y levántense porque ustedes deben contestar, explicar,
y anunciar lo que soy, despierten porque ustedes
me habrán de justificar a mí.”

Walt Whitman: americano raro.
Amante de la Democracia, la ley del pueblo.
Encarnación del Yo. Justificación
de todos los hombres y todas las mujeres.

Amante del hombre y de la mujer perfecta,
dormilón con un amante, incansable.
óyeme, porque he venido a cantar,
en tu tierra abundante,
vasta y abarcadora: ¡América!
He venido a cantar tomando tu lenguaje,
prestado, visitante, domiciliario, visitante, estudiante,
y me he convertido, en un habitante, parte y alma,
de las praderas de Ohio.

Pero no he venido, tan solo a cantar, yo he venido,
para ser, en cuerpo y alma, tu sueño y deseo
del hombre perfecto: no, el primero,
pero la continuación de todos los primeros.

Y para enseñarle, demostrarle,
y probarle al mundo el verdadero,
sonido y sabor de tu voz profética.

Walt, tu fuiste leído en el pasado,
y solamente, te alabaron o te negaron,
como a Jesucristo, como a todo gran hombre,
pero yo, tu compañero de cama, de los siglos,
tu amante, verdadero, me he convertido en tu discípulo.

Yo vengo de entre medio de los pobres Y marginados,
de los odiados y discriminados, con sangre mixta
y color vigoroso, a vivir en tu tierra de abundancia,
sin cambiar, mi yo, por el oro.

Si, Walt, yo, un Dominicano,
me he levantado a decir “presente”,
Y a ser la voz, por la que Lorca llamó,
que le anunciaría a los Blancos del Oro,
la época, la llegada del Reino del Trigo.

He despertado, me he levantado, he llegado,
estoy aquí, y ahora, para justificarte a ti,
y a todos los hombres y a las mujeres,
que vinieron y que vendrán, antes y después.

Pero no más la palabra egoísta, divisiva,
aisladora, y poco creativa: ¡Yo! (para andar solo).

Pero anunciando un nacimiento nuevo;
una Era nueva en la Edad de la Humanidad:
la palabra completa, vigorosa, abarcadora,
abundante: ¡Nosotros!

Si, Walt, nosotros, hemos venido, a caminar,
a andar, el camino que hiciste, el camino
que caminaste, que con tus poemas, entarviaste.

Hemos venido a reiterar, nuestra fe
en la democracia de América-
en la verdadera democracia-
que no existe, sin corrupción, en el mundo.
Hemos venido usando,
tus escritos como nuestra
Biblia y nuestra Bandera.

Mencionándote a ti , alabándote a ti,
consagrándote a ti, a William Blake, Mahatma Gandhi,
y a Jesucristo, como nuestros profetas.

Para anunciarle al mundo, la llegada
del Reino de la espiga, la llegada del reino del Amor.

La llegada de la aurora que has de encontrarnos a todos,
los hombres y las mujeres, como Hermanos y Hermanas,
cogidos de la mano, caminando, hacia el futuro,
hacia la aurora de la llegada de un futuro mejor.

Rafael Pérez 

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