Nosotros los insomnes vivimos al borde de la locura. Con el peso del cansancio cuando debemos estar despiertos y el lastre del desvelo cuando toca dormir.
Hace tantos días que no duermo que lo veo todo en blanco y negro, sin fuerzas para enfocar la realidad, dejándome llevar por la rutina. Podría seguir así, viviendo de puntillas, si no fuera por ese maldito gato. Me lo encuentro en todas partes, mofándose, paseando ágil y elegante ante mí, echándome en cara mi torpeza y aturdimiento.
Pero no es muy listo. Ya le he matado de seis formas diferentes.
Esta vez será la última… Esperaré a que aparezca, cerraré muy fuerte los ojos y me tomaré todas las pastillas rojas. Sé que así se irá para siempre y podré, por fin, dormir.
Patricia Richmond —seud.— (España)
Publicado en la revista digital Minatura 154
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