Y aún habrá
quien pregunte por nuestros nombres,
pobres necios que no entendieron tu huida
esta carrera sin carrerilla
que tan lejos te dejó de mi boca.
Yo me mantengo como fiel recolectora
de nuestros fracasos
enumerando a destiempo
los latidos de los difuntos
y la pereza de este olvidar
olvidarte.
Y aún habrá quien pregunte por nuestros nombres,
pobres necios.
Gadea Ramos
Publicado en la revista 2 poemas y un café
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