domingo, 12 de agosto de 2012

"RUEDAS DE CORCEL"


Es bien loable el esfuerzo de la máquina hecha por el hombre para, mejorar su rendimiento físico.
Devorar velozmente los kilómetros con la fuerza de las piernas.
Desafiar el viento en los abismos donde nos esperan tumbas abiertas,
rocas inmensas que astillan nuestras vértebras.
Carros fantasmas nos atropellan frecuentemente en carretera.
Aspas que arañan el suelo, con jadeante aliento persiguen el cielo....
Como si fueran escarabajos alados suben y bajan el Arco Iris, ataviados en su caballito de acero.
Una máquina cuyo motor es el mismo hombre que la mueve,
No es una aparato cualquiera....
Es una artefacto que sin el hombre se detiene y el sin ella prácticamente no se mueve.
Es un centauro el cual se desplaza raudo siempre hacia adelante.

El tiempo y la distancia son sus enemigos, bajo sus ruedas quedan abatidos.
Nada paraliza su aliento... se entrecorta cuando va ascendiendo.
Ni su sombra perturba el silencio del amanecer en cada entrenamiento
El rocío deja gélido su sudor contra el manubrio.
La frescura de la aurora, renueva su espíritu combativo.
Muchas veces su llanto se confunde con su risa cuando el mismo se esta engañando; únicamente para darse ánimo ya que es muy consiente, que la vida e ilusión en relámpago hasta con la tarde mas esplendida se esfuma.

A la muerte codo a codo le levanta un embalaje...consciente que tal vez nunca se lo gane.

Una bandera a cuadros siempre lo estará esperando, una flor, mil mariposas a su lado le irán acompañando. El esfuerzo y sufrimiento la espalda le lacera; contra el mundo lo estrujara.
¡Más lucirá en cada etapa como si hasta ahora estuviera empezando!

JOSÉ AGUSTÍN PACANCHIQUE RAMÍREZ

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