domingo, 5 de agosto de 2012
MUERTE
La muerte no es cruel, ni hostil, ni es puerta
a lo desconocido, a lo espantoso;
ni el típico esqueleto cuyo acoso,
guadaña en mano, apenas nos deserta.
¿Cómo decir que es su llegada incierta,
si con nosotros nace, en misterioso
vínculo, sin disfraz, y su azaroso
cortejo a cada paso nos despierta?
Morimos poco a poco cada día;
no es sorpresa ni enigma, es profecía
dictada sobre el borde de la cuna.
El fin no es más que el éxodo al descanso,
el río que se duerme en el remanso,
la apacibilidad de la laguna.
FRANCISCO ÁLVAREZ HIDALGO -Los Ángeles-
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