sábado, 11 de agosto de 2012

JAZMINERO CORTADO


Tú lo viste: estrellada cabellera
Allí caída cual celeste rama,
Muerta sobre la piedra que no ama
Ya sombra del prodigio que antes era.

¡Con qué clara pasión de primavera
Enlazaba los días! Fue, sin drama,
La boda del rocío y de la llama
Siempre acabada y siempre venidera.

Ni el aullante dolor que al mundo asorda,
Ni tanta tribu convertida en horda,
Ni la visión sangrante del fracaso

Se pueden comparar al sentimiento
Que entonces me embargaba. Yo no invento.
A veces una gota colma el vaso.

Antonio Romero Márquez, España Del libro: Sobre sombras esplendores
Publicado en la revista Carta Lírica 40

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