¡Oh!... bella brisa que
Golpeas con dulzura
La piel de mis pensamientos.
Cuanto añoro tu calor
Hoy que solo está mi lecho.
Hoy que solo me encuentro.
Añoro las palabras que
De tus labios salían
Cuando presos de caricias,
Cual reo, éramos empujados
Por el deseo al sexual encuentro.
Añoro los abrazos que,
En paseos de luna clara,
En el bosque de nuestros recuerdos,
Una y otra vez con largos
Besos nos dábamos.
Añoro tu presencia.
¡Amada mía!...
Sé que aún no te he perdido.
¡Oh!... mi suave brisa.
¡Oh!... amada mía
Acuérdate... acuérdate
De este amante solitario
Que para añorarte
No tiene horario.
Jaime Enrique Otero Saez (Colombia)
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