Decepcionada e inquieta... se acercó a la ventana
¡Allí estaba otra vez!... en la puerta del Vecino
aquel Pordiosero... El del andar cansino...
A Ella... le molestaba que el Hombre hiciese allí su cama
Ahora le vió depositar en su acera algunos bultos
Y abrió la ventana... decidida a espetarle un insulto
Mas al escucharle hablar solo... se sintió sorprendida...
El Hombre encendiendo en una lata una lumbre
dijo: "Padrecito Dios, quiero agradecerte por este día
Tú sabes que siempre lo hago... a la hora de costumbre
Es que... ¡No puede dejar de expresarlo quien te ama!
Pues el corazón se estremece...Y por eso a Ti clama...
Hoy... he tenido mucho frío...
¡Pero mírame ahora! Gracias a Ti... de ello me río
Porque me has provisto Fuego... para calentarme
Y hasta un Mendrugo de Pan... para poder alimentarme
Oye... Seguro que hay otros que están sin ningún alimento
Déjame rogarte que les ayudes en este momento...
Y aquí termino de hablarte, Padrecito... Pues es el tema
Que es una falta de respeto... hablar con la boca llena..."
Cerró la ventana y quedó en silencio... turbada
La Fe de aquel Hombre... por una parte le emocionaba
Pero... ¡Hablarle así al Altísimo! Le pareció irrespetuoso
¿Acaso rezar un "Padrenuestro", no era más decoroso?
¿Por qué Dios escucharía hablando así... a aquel indigente?
Pensó: "Yo tengo mi Libro de Oraciones... y diligente
rezo de allí... algunas frases escritas
Lo hago repetidas veces... hasta la nochecita
Es cierto... Muy pocas veces he recibido una respuesta
¿Será que la mejor forma de Orar no sea ésta?"
Y entonces cerró sus ojos y dijo: "Padre Celestial
Escúchame ésta vez... y no lo tomes a mal...
Ayuda por favor al Hombre que está afuera...
Noche tras noche está durmiendo en la acera
Han anunciado para hoy una fuerte tormenta
Que tus Ángeles de Amor tomen de ello cuenta..."
De pronto oyó fuera, el motor de un Camión
por lo que se acercó nuevamente a la ventana
Y oyó al Chofer que decía: -"Amigo ,levante su cama
Le llevaré a un lugar seguro, dispongo de un Galpón
¡Se avecina una gran Tormenta de Viento!"
-"¡Venga que lo llevo!"... añadió señalando al asiento
No pudo contenerse y tras los cristales de la ventana
con gran alborozo dijo entonces aquella dama
"¡Oh Dios mío! ¡Bendito seas, porque me has oído
cuando te hablé con el corazón... Sin repetir algo leído!"
SI DIOS NO NOS IMPUSO NINGÚN PROTOCOLO
QUE QUIEN HABLE SEA TU CORAZÓN... TAN SOLO
LUIS MONTILLA -Uruguay-
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