APOLOGÍA DEL LUNFARDO
Por mucho que piantó de una viola,
aterrizó en los broli en su chamuyo,
el Lunfa sigue siendo hijo nuestro,
dice lo que siente, sin barullo.
No es chiqué en temas de amores,
ni se amarra con el léxico diquero,
y te canta a la gurda cosas grosas
con espiche que te toca hasta el balero.
En su guiye de amor por las verdades,
a más de uno deja anonadado.
El paso de potiem no lo apronta,
no afloja con el vesre, es bien macho.
Por en su decir de calles y arrabales,
más de un gil cree que es jerigonza,
Cualquier gringo siente las señales
de parolas que mueven su añoranza.
BUENOS AIRES SE VISTE…
Buenos Aires se viste de madama bonita
Y se calza los tacos porque tiene una cita,
Ya Corrientes con luces, centellea sus piedras,
Ilumina las noches, esas noches de juerga.
Buenos Aires se abre en esquinas doradas
Y así luce sus pilchas en un día de gala,
Sorprendidos amigos de la noche, la miran
Con flechazos de amante, entre corte y quebrada.
Con su pinta conquista, suspendida en un tango,
Aventura diaria de cantarle a su gente,
A sus calles, sus barrios, con su voz trasnochada,
De su historia mundana de inmigrantes hermanos.
Semillero de taitas y de minas diqueras,
Con su viento aromado de glicina y jazmín,
Suspendida su estrella que titila en las fuentes
Y ese extraño paisaje de damero sin fin.
Un puñal fluorescente y guitarras al viento
Recordando al Morocho, con memoria de ayer,
Y el baldío que espera, soledad de arrabales,
Mientras luce su City, sus ojeras carmín.
Buenos Aires insomne con café y con vino,
Payadora de amores con su nuevo decir,
Ya preñada de tango, sembrará en las plazas
Sus mensajes sublimes con siluetas de ocho,
En las noches de abril.
CARNAVALES EN BOEDO
El largo zaguán,
el mármol blanco y
nuestros pequeños pies
ocultando su belleza,
estáticos, en puntillas.
Pasa el corso, pasa otro año
en carros de flores y luces,
con su alegría del momento,
extraño, onírico momento.
Las máscaras asustan,
las serpentinas se enroscan
en nuestros cuerpos
paralizados de éxtasis.
Sobre el adoquín desfila
el barrio, la vida.
Pasa y no vuelve,
se lleva la música,
la luz, el color
nuestras tiernas risas,
las últimas
máscaras…
Haidé Daiban -Buenos Aires-
Publicado en suplemento de Realidades y ficciones 79
No hay comentarios:
Publicar un comentario