(Hora de almuerzo)
Afuera un altavoz anuncia artefactos
de línea blanca
con trasfondo de reggae y reggaetón
Adentro un adagio para violín
de Johan Sebastian Bach
ordena la penumbra de la habitación
Las cortinas doradas de la ventana
sacuden el humillo de hierba
con una danza tenue de peces y dulzor
En la cama los labios de su vulva
besan con ímpetu mi boca
Su clítoris erecto y en éxtasis
salta y regresa enredándose
y enredándose con mi lengua.
Adriano Corrales Arias -Costa Rica-
Publicado en suplemento de Realidades y ficciones 75
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