De darte el calor de mi cariño en tantas noches frías
no me arrepiento porque te amaba con toda el alma
y si esos besos no bastaron para sellar ese encuentro
igual me quedo con esas pequeñas gotas de suspiros.
De tomar tu mano y de abrazarte en esos atardeceres
no me arrepiento de huellas que en la arena dejamos
y si toda la pasión de esa hoguera no fue lo suficiente
me quedó con las cenizas y esos sudores en mi cuerpo.
De entregarte mis sueños de que seas la protagonista
no me arrepiento porque eras el rocío en las mañanas
y si es cierto que juré amarte hasta el final de mis días
igual me quedó con tu olvido en silencio de esta cama.
Miguel D. Gómez -Argentina-
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