lunes, 26 de febrero de 2018

UNA NOCHE MOVIDA


Una noche movida,
de cantos y serenatas,
eternos amores antes de la madrugada,
mientras mi amada y yo tejemos amores y sueños,
unas veces, con su piel me cobija,
otras veces con mi cuerpo cubro,
ahhh, y nunca habrá espacios fríos
ni el cuerpo ni el alma ni en el empeño...
unos gatos se desgañitan maullando,
todos compañía implorando,
la gata oyendo sus argumentos y su lata,
escogiendo la canción y el tenor que mejor invita,
cuatro perros gruñéndose el uno al otro, entretanto la perrita socarronamente de dormida se hacía,
sabía que su favorito,
a los demás pretendientes superaría,
los grillos acusando o calor o frío,
mientras unos callaban y gotas de rocío bebían,
otros, amor a su pareja cortejaban,
y así las horas de la noche se gastaban en el reloj de la luna, que sin detenerse en su camino y destino,
de su tenue luz y magia de amores va impregnando,
con la bóveda oscura a su espalda, más se iluminaba,
la luna llena en el descampado,
o a medias escondidas entre nubes,
más coqueta, más bella,
es como de amores inspiradora,
pues no hay lobo, en lo alto del risco,
que no se inspire en ella,
y su recital aúlla para luego, reposar en los abrazos
y atender las llamadas de su amada, la reina de la manada.
La luna llena inspira amores...
y en esas noches encantadas,
se oirán mis muchos cantos y mis ruegos
y habrá amor hasta que clareé el sol en mi ventana.

Angel Ignacio Chacón Aquino

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