Cuando estemos a solas, no quiero otro sonido más que el silencio dentro de la habitación.
Al principio, unas miradas que nos digan cuánto hemos estado esperando este momento.
Caricias a las que no les importe el tiempo.
Besos que no conozcan los límites.
No digas nada que no sea realmente necesario.
De ser posible, apaga a luz y deja que la oscuridad nos abrace.
A partir de este momento, no existen límites ni reglas... solos tú, yo, el amor y el deseo.
Cuando estemos a solas... solo vamos a amarnos como si nuestro primer encuentro y dejémonos llevar como si fuera el último día de nuestra vida.
José Luis Martínez Luna -México-
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