sábado, 18 de marzo de 2017

ME MIRÉ, Y AL VERME, A TI TE MIRABA


Para Tatiana Vinas. 

Me miré,
y, al verme,
a ti te miraba.

Tú, centrada,
en mi corazón,
inmóvil,
no te movías.

Mi corazón
no se vaciaba.

No te movían,
ni brisa ni viento.

Yo miraba las nubes.

Me miré, y al verme,
te vi en mis ojos.

Tu estabas,
dentro de mí.

En mí,
plenamente,
estaba tu alma.

En mí plenamente,
estaba tu calma.

Flecos de nubes,
rocío de la manaña,
campos rasgados de cielo.

Me busqué,
y a ti te encontraba.

En mi buscar, en río,
árboles y hojas,
en mi andar,
encontraba,
tu alma.

En todo,
tú estaba.

Tu alma,
estaba en mí.

Te miré, y al verme,
a ti te encontraba,
en delirios por tu amor.

En mí estaba tu calma,
la calma de tu amor.

Te llamé, y,
me respondió tu alma,
tú volabas en mi corazón.

Me miré, al espejo,
y al verme te vi,
y vi que dentro de mí,
estaba tu amor.

Mariposa de jardín,
nube de cielo, carmín,
en el jardín revoloteaba.

Me miré,
y al verme,
a ti te miraba.

Dentro de mí,
en mi corazón
estaba tu amor.

Rafael Pérez 

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