domingo, 5 de julio de 2015
LORENZO SÚAREZ CRESPO. SIN PÉRTIGA Y SIN ALAS.
LORENZO SUÁREZ CRESPO, es un poeta cubano nacido en Bahía Honda, Pinar del Río a quien tuve la suerte de conocer en 2013, en Potes (Cantabria), con motivo de la entrega del Premio Vasconcelos al profesor Atonio Rey Hazas.
Además de poeta es prosista, cultivador e investigador de la décima, y tiene en su haber importantes premios literarios y distinciones, entre los que se cuenta el Vasconcelos.
Hoy me llega su poemario Sin pértiga y sin alas y, tras leerlo, no he podido por menos que ponerme a escribir sobre él porque, siguiendo la costumbre de Juan Ruiz de Torres, todo buen libro requiere siquiera un poco de atención y unas palabras de aliento para el autor.
Sin pértiga y sin alas es un poemario de sonetos que, aunque a primera vista pueda parecer un conjunto de poemas sueltos, por estar dedicados en su mayoría a amigos, a escritores o a ciudades, sin embargo todos ellos forman una unidad temática que tienen como denominador común al ser humano.
Verso a verso, Lorenzo Suárez, ensalza a los más nobles sentimientos del hombre y la mujer. Unas veces canta a la serena santidad de los perseguidos como es el caso de sor Juana Inés de la Cruz, de quien dice: “Conviviendo poca vida y menos suerte / comulgaba en las noches con la muerte”. Otras,
recuerda al amigo muerto o simplemente defiende la nobleza del ciervo: “No perturbes al ciervo junto al vado, / sombra al ocaso y chispa en la pupila./ Goza el ciervo del agua que destila, en el húmedo abismo del bocado.”
Personas, ciudades como Morelia, naturaleza, preguntas, dudas, sentimientos y, cómo no, hasta su querida Irma, dan vida al poemario y componen el mundo bueno de Lorenzo Suárez.
No es nada fácil dedicarle más de sesenta sonetos al mundo invisible y etéreo que todo ser humano lleva dentro; buscar ese rayo de esperanza, esa ilusión ya desvaída después de haber cumplido la cincuentena y, sin embargo, esto es lo que ha hecho el poeta de Pinar del Río. Y más difícil es dejar en cada poema el sello de la mano maestra que los escribió, mediante difíciles y variadas rimas, rico vocabulario e imágenes luminosas. Son poemas que encierran la clave del saber cantar y contar.
Ángela Reyes -España-
Publicado en la revista Oriflama 26
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