martes, 21 de enero de 2014

TOPO


Desesperada busco una aspirina
por toda la casa:
levanto migas, libros del suelo,
de las sillas y un topo mira
con sus ojitos, así, también.
.
Se había hundido entre las páginas,
Había hallado un refugio para sí.
Se nos cruzan los ojos entre
la letra de Damaris
y ella, de la mano de Virgilio,
se triplica.

Nos replicamos.
Hace frío y no llega (por suerte no llega)
el gas que mata, que asfixia las formas elásticas.
Este círculo es nuestro, te digo
y la aspirina rueda ante mis ojos-topos.

SUSANA SZWARC
Publicado en la revista Fuegos del Sur

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