martes, 7 de enero de 2014

SIMULACRO


La habitación
abre sus puertas de par en par
en un simulacro de incendio.
El paso ha de ser ordenado
para no sucumbir al pánico,
pero tú no puedes moverte.
Tu cuerpo, adherido al suelo,
no atiende a las sirenas.
No reconoce el humo.
No se dirige hacia la calle.
Son ya tantos simulacros
que, acostumbrada a seguir el ritmo
de los días, vives ajena al peligro.
Pero esta vez el incendio es real
y sola, en medio de una habitación
con las puertas abiertas de par en par,
te dejas penetrar lentamente por las llamas.

Ángela Serna
Publicado en la revista 2 poemas y un café

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