Nada me pertenece. Ni siquiera
una brizna invisible de tu llanto,
ni la sombra que cubre con su manto
la luz de esta tristeza verdadera.
El tiempo junto a ti fue la manera
de desterrar la angustia y el quebranto.
Pero ya no es posible. ¡Duele tanto
saber que se extinguió la primavera!
Pienso que si volviera su latido
saciaría esta sed de amor y olvido,
pero la soledad no se equivoca.
Tan vacío de ti, tan diferente,
nostalgio tu hermosura adolescente
mientras la escarcha cae sobre boca.
Del libro “SONETOS DEL DESAMOR” de
Luis María Murciano
1º Premio, XXVI Certamen de Poesía Searus, 2003
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