No me aguijó la prisa: no me cumple
los sueños ser caballo.
No serpiente, que aguza en huella ajena
la herida de sus labios.
No león o pantera: nunca zarpas
aprestadas al asalto,
que aunque me dicen que la vida es lucha,
yo equivoco golpes, pero nunca ataco.
Águila real… Ah, no; no fueron reales
Jamás los hitos de mis sueños altos.
Ni águila, ni felino,
ni reptil, ni caballo,
que siempre tuve en tierra las raíces
y la cabeza a pájaros.
De no ser hombre, habría
preferido ser árbol:
El olmo, en un camino, al que un poeta
visitara de vez en vez, allá, por mayo,
o en la ribera del amor, acorde
con el agua y el viento, el alto álamo:
una flecha gloriosa en la corteza
y un corazón tatuado.
Ni salvaje en la ciénaga tropical de la jungla
ni sumiso en la selva de hormigón y de asfalto.
Ser encina en le sur, humilde encina,
frondosamente encina abierta al campo
abierto y encendido de la gleba,
donde un bracero adusto y milenario,
ahíto de sudores, a mi sombra soñara
su siesta de verano.
Del libro “RETORNO A LA PRIMAVERA” de MANUEL FERNÁNDEZ CALVO -León-
1º Premio, X Certamen de Poesía Searus, 1987
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