lunes, 20 de enero de 2014
COMENTARIO BIBLIOGRÁFICO
Comentario bibliográfico del poemario “Ojalá que te pise un tranvía llamado Deseo” de Rolando Revagliatti (editado electrónicamente en Buenos Aires, la Argentina, 2010, y disponible gratuitamente en http://www.revagliatti.net), por José Pablo Quevedo, en Alemania. Comentario y muestra de dicho libro se difundieron en el nº 24, julio-diciembre 2010, 3ª Etapa, de la Revista (soporte papel) “Alhucema” de Albolote, Granada, España.
Cuando una vez las estrellas se apaguen en su curso, no quedará el vacío de lo que fueron, sino que desde el polvo cósmico trasformado se harán los nuevos nidos de otras estrellas, y nuevamente serán ellas quienes propaguen la luz esclarecedora de su tiempo. Pues los poemas de Rolando Revagliatti son pequeñas piedrecitas brillantes, hechas casi como imágenes visuales y ajustadas a nuestro tiempo, por lo tanto, no convencionales, a manera de aforismos, paradojas, sentencias, etc. Y nos lo entrega en papel de regalo para este 2011, y para otros siglos de permanencia.
La PALABRA de Revagliatti se ajusta liviana pero es pesada como un planeta, es breve pero afilada como mil espadas, cargada de humor pero que emite sus sentencias contra los siglos de subseción y de los convencionalismos sociales. Impone su lógica convergente y divergente. Está hecha de tiempo binario polar de la sucesión-subseción, condensada en una propia innovación. Su quehacer, otro crítico de su arte lo ha llamado Revagliattismo. El poeta, argentino, escribe sobre la esencia singular de lo moderno, y con ello, marca las diferencias epocales, que han sido establecidas por otros grandes poetas españoles o latinoamericanos en otras épocas SUBSECIVAS de una historia de las letras castellanas. Hablemos, entonces, del Príncipe de los Dinamiteros, como es Francisco de Quevedo y Villegas, o como lo es el tradicionista Ricardo Palma en la Lima de sus albores republicanos, y que con su ironía punzante latigueaba a la aristocracia de los señores encomenderos, y como también lo hace su contemporáneo, el peruano Raúl Gálvez Cuellar con su famoso libro de aforismos, "De Mi Sombrero".
Los textos de Revagliatti, salidos en los espacios virtuales: OJALÁ QUE TE PISE UN TRANVÍA LLAMADO DESEO, son trasmutantes, positivos en la regresión diferenciada y epocal moderna; además son minimalistas y en algunos casos respiran y condensan el humor de los grandes dinamiteros de la historia de nuestra literatura castellana. Me gusta el que se prodiga a la contrariedad (las contrariedades) en sus reflexiones poéticas, en que su autor asume una tríada lógica o ilógica (muchas veces), para hallar lo convergente o lo divergente de la que están hechas las relaciones humanas y las bases de sus principios morales. Juega entre los oponentes y usurpa o asalta el reino de esas relaciones convencionales y las pone boca-abajo, las dinamita o hace estallar en ráfagas minimalistas. El pensamiento conservador regresivo, que aún prevalece, nos parece que se va o se deshace en una estela de humo. El silogismo, emerge así, como el arte de pensar de lo contradictorio, y que se hace al desenvolver un ovillo razonado dentro de una lógica formal y sutil en donde una parte de la realidad se pone en juego en una catarsis que nos refresca espiritualmente y va hacia otra parte de lo que no nos deseamos.
Por oposición a otra idea ya pasada, hacemos un argumento breve como réplica. Ello es un juego de la razón que tiene en un modus coloquial su asidero, un ingenio de contraregla que conoce acertadamente otra regla y que inspira al contrayente para desarmar cualquier artificio. Usa el pretexto general o singular y ambiguo de su propia creación para poner ante el sol los cordeles de una verdad intuitiva en contra del argumento conservador y trasmutar en la piel del tiempo que vive. Los poemas exponen el humor fino, la cotidianidad y el carácter general humano confrontado en otra esencia epocal repetitiva diferenciada. Pues las esencias son las repeticiones en sus diferencias y en las trasgresiones de cada periodo, en sus singularidades y albedríos. Ellas no tienen esquemas ni logran convencionalismos que se respeten, son la totalidad del tiempo hecho un momento, algo que se arma y que se alza con su propia evolución contra todo lo convencional.
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