martes, 7 de enero de 2014

EL CALOR DEL PINGÜINO


A los miembros del grupo El calor del pingüino

Negro como la noche por un lado,
blanco como la luz por el otro,
el pingüino busca tu calor,
el calor de tu casa,
el calor de tu cuerpo,
el calor de tus manos.

Poco a poco la frialdad polar
va desapareciendo y el pingüino
entra en calor oyendo versos
mientras devora un plato
de pescado muy, muy crudo.

Todo el calor del pingüino
se propaga por las calles
por las plazas
y la ciudad siente
en sus entrañas la fuerza
de la palabra, la fuerza
del verso comprometido.

Ahora estoy sintiendo
el calor del pingüino
recorrer todo mi cuerpo
y ese calor me inspira
poemas que mantendrán
viva la llama que calienta
 al helado pingüino.

JOSÉ LUIS RUBIO

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