martes, 7 de enero de 2014

CUANDO El GATO


Sobre la piedra y el candado,
el limonero y la hiedra,
el veneno y los volcanes,
la selva y el secreto,
seré como un gato.
Cuando la niebla y el miedo,
vendrá el granizo blanco,
como la tormenta nómada,
con su nubarrón negro.
Pero yo andaré descalzo,
por los bosques inalcanzables,
llenos de duende verdes,
que solo existen en los sueños.
Seré un gato callejero.

Cuando el cerrojo y el agua,
el viento y la tempestad,
el tronco y el velero,
la serenidad y la rabia.
Yo vestiré desnudo y felino,
entre las avenidas
de las ruinas del Tiempo.
Seré la mirada de faro
que tienen en la noche
todos los gatos pardos.

Con el picaporte
y la ventana abierta,
la esquina y el tejado.
Jugaría, con el ovillo de hilo
que mantenía Ariadna,
cuando entró Teseo,
en el intrincado Laberinto,
en busca del Minotauro.

Sobre lo mayor y lo oscuro,
lo ínfimo e invisible,
cuando el empujón traidor,
yo conquisto regazos.
Soy la sombra inquietante,
la mirada amenazadora,
el caminar secreto
del silencio callado.

Cuando el Faraón
y el desierto yo era Dios.
Al llegar feudal
la tempestad de lanzas
medievales y castillos
fuí la maldición
compañera y negra,
en las noches hechizadas
de aquelarres
y de embrujos
quemados vivos.

Malos tiempos
para los gatos negros.
Tenía para sobrevivir,
que disfrazarme
con la piel,
blanca como la nieve
y tener los ojos azules.
Todos los gatos listos,
nos hicimos albinos.

Sigue pasando el Pasado
y lo mismo los ratones,
que los humanos.
Se siguen preguntando
unos a otros.
¿Quién le pone
el cascabel, al gato?

Miguel Rubio

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