jueves, 30 de mayo de 2019

PRISIÓN


Como una cruz hoy cargo en los recuerdos
el tormento de mi encierro
que calla mi voz y débilmente
se queja cual pájaro herido,
que con las alas rotas se declara
cautivo entre su nido.
La tristeza cruel monotonía de mi entorno,
asesina de voces lastimeras;
divaga a media voz y en furtivos encuentros
entre insomnios, dialoga con la mezquina soledad
que a veces se agiganta;
que nace y muere a cada instante
entre ósculos que damos a la muerte.
Como se mueren la rosas al nacer porque agonizan
las peregrinas nubes que cantan
el rocío en madrugada;
muere mi alma de a poco
cuando duerme.
Se fue llorando la historia que cautiva
se quedó en mis anhelos moribundos.
Huyó entre mis pliegues que palpitan
al auxilio de mi voz,
pero hay grietas que renacen al encuentro
cuando pienso huir de este tormento.
Palpo las rejas donde duermen
intranquilos mis pecados,
pero no encuentro a quién pedir perdón
y me arrepiento de este lugar, donde nunca
la luz iluminó mis pensamientos.

Raquel Alejo -PERÚ-

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