miércoles, 29 de mayo de 2019

EL HIJO DE LA LUNA


¡Una boca abierta!
Un beso sin comillas,
el arrebato del cuerpo,
las hilanderas
y los ojos.
¡Estallidos en las manos!
Cataclismos en los poros…
Un sueño quemando los dedos
y entre tú y yo,
un pilar
sosteniendo
a la locura.

La hojarasca temblaba
sobre una gota de brizna.
Su delicado cuerpo susurraba
bajo el crujido del viento,
palidecía anhelando sobrevivir

enhebrando filamentos
en la tierra humedecida.
La noche hacía remolinos
y los versos, deliraban,
desesperados por agrupar
algún soneto
para la hojarasca.
¡Ella se hizo mujer!
Se vistió de plata y espuma,
adornó sus cabellos
con hebras de tallos secos,
esculpió una corona
con pedazos de roble
e inventó una historia,
para cautivar a la luna.
¡La luna se hizo hombre!
El cristal de la vida
buscó el útero que abierto
se ofrecía
y la hojarasca que antaño,
lloraba subsumida
en la penumbra
del otoño,
reverdeció agitada
procreando
al hijo
de la
luna.

Scarlet C

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