sábado, 11 de abril de 2020

EL LANUDITO


La danza había comenzado en las alturas. Buitres negros y auras conformaban la bandada. El lanudito, pequeño can blanquecino, hacían cinco días que no se le veía pulular por los callejones y portales de la vecindad. En la medida que bajaban, los círculos concéntricos se estrechaban en espiral invertida. El objetivo estaba en la maleza del callejón citadino. Después del festín, la silueta del lanudito se dibujó en el firmamento.

Leonardo Suriel

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