Resulta que en una ocasión sucedió algo inexplicable en el Day Care “El Cascabel Contento”. Los colores que tan lindos brillaban en las paredes, habían desaparecido. Los botones de las flores, esa mañana, no brotaron. El Sol en el horizonte, apenado por tal suceso, no se dejó ver; y los niños, entristecidos, no querían jugar.
-¿¡Qué problema!?-decía asombrado Balancín Cascabel, el muñeco director de orquesta.
Por suerte, ese mismo día llegó al pueblo un circo, y entre los artistas se encontraba nada menos que el payaso Colorín Colorado. Si, el Colorín Colorado este cuento se ha acabado que pone punto final a los más bellos cuentos infantiles.
Enterado de los que había ocurrido, enseguida el payaso fue al lugar de los hechos
¡Qué triste aspecto tenía el Day Care “El Cascabel Contento”! Colorín lo revisó de punta a cabo, y cuando terminó la minuciosa inspección dijo:
-Ya sé lo que sucedió aquí.
Todos se miraron asombrados, ¿sería cierto lo que decía Colorín Colorado?
El payaso explicó:
-Miren, amigos, la respuesta es sencilla. Aquí ya no las cuentan cuentos a los niños.
-¡Es cierto!-dijo Balacín-Se nos había olvidado.
-Ahí está la clave. Cuando no se cuentan cuentos, la imaginación se duerme. Si se duerme la imaginación, se duerme la belleza. Si se duerme la belleza, se duermen los colores. Por eso es que se ha desteñido todo el Day Care, porque los colores están dormidos.
-¿Y cómo podremos resolver este problema?-preguntó Balancín
Colorín Colorado, rascándose la cabeza, dijo;
-Llamaré a mis hermanos Salcillo Amarillo y Azulín Azulado, y ya veremos.
Y así fue. Colorín Colorado comenzó a contar cuentos. Unos cuentos rojitos, rojitos. También contó cuentos Salcillo Amarillo. Unos cuentos amarillos, amarillos. Y cuando los cuentos de Colorín Colorado se unían
a los cuentos de Salcillo Amarillo, eran cuentos anaranjados.
¡Qué alegres los cuentos anaranjados!
Azulín Azulado también contó sus cuentos. Unos cuentos azulitos, azulitos. ¡Y qué les parece!, cuando se unían los cuentos de Azulín Azulado con los de Salcillo Amarillo, eran cuentos verdes.
¡Qué refrescantes los cuentos verdes!
Y si ustedes ven cuando se unían los cuentos de Colorٌín Colorado con los cuentos de Azulín Azulado. Los cuentos eran color violeta.
¡Qué poéticos los cuentos de color violeta!
Y sin darse cuenta, y cuenta que cuenta, los colores despertaron.
Los botones de las flores brotaron más hermosos, el Sol bailó contento. Y nuestros amigos, Salcillo Amarillo, Azulín Azulado y Colorín Colorado, hicieron tantos cuentos que nació un arco iris.
MIGUEL MARTIN FARTO -CUBA/USA-
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