Todos somos, vencidos por la parca,
todos aquí pasamos, por sus manos,
viajamos en la misma fea barca,
aunque nunca seamos parroquianos.
Y sin dudar, estamos condenados,
Luna, al mismo destino de misterio,
en la tela de araña, almacenados
esperamos, el viaje al cementerio.
Mantenemos, de cerca la esperanza,
lo mismo que el calor, en el invierno,
procurando llenar, muy bien la panza,
nos preparamos para nuestro infierno.
Pasamos mucho tiempo cavilando,
que la vida deprisa va pasando.
Carlos Puchelar
No hay comentarios:
Publicar un comentario