sábado, 20 de abril de 2019

EL BUEN SAMARITANO


¿Y quién es mi prójimo? Jesús le respondió con dones:
cuando bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó,
cayó un hombre en manos de unos ladrones
le quitaron la ropa, lo golpearon, más se fueron, replicó.

Resulta que viajaba por el mismo camino
un sacerdote, quien al verlo pasó de largo,
así también llegó un levita por ese destino
al mirarle se desvió para no hacerse cargo.

Pero un samaritano quien iba de viaje
pasó por donde estaba herido el hombre,
viéndolo se compadeció de él, con coraje
se acercó, curó sus heridas, sin saber su nombre.

Aplicó vino, aceite y las lesiones vendó
luego lo montó en su propia cabalgadura,
lo trasladó a un alojamiento, ahí le cuidó
otro día sacó dos monedas de plata, por añadidura.

Se las entregó al dueño del alojamiento
cuídalo le dijo, lo que gastes de más,
lo pagaré cuando vuelva, en ese momento
comprendido, no le descuidaré jamás.

Cuál de estas tres personas, piensas
es el prójimo del ser mal herido,
quien se compadeció de él, sin recompensas
manifestó el experto de la ley, con sentido.

Concluyó Jesús: “anda entonces, haz lo mismo”
nos enseña este evangelio dar humana actitud,
nobleza hacia el peregrino con dinamismo
fortalecerá las almas vibrantes de gratitud.

José Rafael Orozco Torres -Costa Rica-

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