De mi casa a tus confines apacibles
siempre hubo la distancia necesaria
para todas mis promesas… juveniles
los motivos y embelesos de mi historia…
El tiempo justo para caminar e ir soñando
y creer que lo intangible es alcanzable…
y el sendero que repetía de contento
que mi sueño y mi esperanza eran posible
Rinconcito donde tus hilos de plata
insistentes repetían que podría...
mientras suaves los murmullos de eucaliptos
me decían que habrían penas, sufrimientos
Y hoy vengo a contarte que se pudo…
que fue un mundo tan lejano, tan ajeno
que aprendí a quererlo a conquistarlo…
con el ímpetu que infunde tu recuerdo
Vinicio Obando -Ecuador-
No hay comentarios:
Publicar un comentario