A morir en la cruz, es condenado
cargó un enorme y pesado madero
con azotes crueles inhumanos
y con un juego de dados
se reparten tus vestiduras
allá va el mesías, el maestro
allá va mi adorado redentor
coronado con duras espinas
Cargando ese pesado madero
derramando sangre y sudor
señor cuanto sacrificio y dolor
cuanto sufrimiento y escarnio,
cuantas vejaciones, y torturas
como un humilde cordero
que obediente fue al matadero
murió clavado de pies y manos
por este mundo pecador...
Mirna del Carmen Orellana Romero -Honduras-
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