Trescientas sesenta y cinco noches te lloré
Trescientos sesenta y cinco días esperé
Trescientas sesenta y cinco cartas te escribí
Sin respuesta nunca más supe de ti
Contando segundos, contando minutos
Con ansiedad en el corazón
Con un nudo en mi pecho
Remendando el tiempo
Te esperé divagando en mi mente
En la inquietud de anocheceres
En mis recuerdos espesos
En el silencio que ahoga mi cuerpo
Nunca supe nada más de ti
Aunque a diario te veía en mis sueños
Te colmaba a besos
En ellos te decía te quiero no puedo vivir sin ellos
Ya no son segundos
Ya no son minutos
Es mucho más de un año
Pero solo siento calma con mi pluma en mano
Dónde te sigo escribiendo a diario
Elisa Toledo
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