Ah, mujer
diáfana en tu inextricable libertad,
qué extraños colores pasan por mi mente cuando pienso en vos
es que en mi sentir,
mi sentir a la espera de verte,
no me estremece tu ausencia,
si no un instante fugas,
aunque eterno, me envuelve en tu magia
y me transporta hasta tu vertiginoso mundo,
hasta tu presencia etérica
donde el sol ya se escondió,
pero las inexorables estrellas dijeron que te iluminarán,
entonces mi alma recorrerá mares,
continentes, guerras, cataclismos,
sangre con olor a muerte,
locura y resignación,
y en el paroxismo del viaje,
mi beso se confundirá en el viento sublime de tu hermosa soledad.
Gabriel Aziz Loutaif -Argentina-
Publicado en suplemento de Realidades y ficciones 79
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