jueves, 20 de diciembre de 2018

LUCIÉRNAGAS EN MI ESPALDA


Silencio: el habla interior no llega en su botella de escritura, no desea arrebatar a las aguas verdinosas de mi cerebro la yema de un verso
Luego, el estruendo: un parloteo de loros, repetición de gritos diluidos en ráfagas y ninguna pregunta que alumbre el horizonte. Las hojas de los árboles descienden al abismo del suelo.
Me encadeno al asiento, me obligo al encuentro, llamo al espíritu: paloma, musa, soplo alado…
La luciérnaga, no avisa su llegada, se pega a mi espalda convertida en tatuaje de aire, todo es oblicuo, sesgado.
Su luz desciende a mí oído interno: caracol, laberinto, tímpano. Hurga mi interior, sabe del sol de nieve que cubre las palabras, arañas de patas cercenadas, temerosas de abrazar, la orfandad de la página.
Un destello las hace girar, es un trino, un temblor bajo la sábana, la última palabra en un verso de Vallejo.
La mano recoge las notas en la almohada, un pensamiento líquido la envuelve, mariposa en su chal.
Y llega por fin, en su nave blanca, el poema.

GLORIA MARÍA MEDINA JIMÉNEZ
Publicado en Babelia

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